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Seminario sobre Política Educativa

“Las escuelas indígenas han sido pioneras en la transformación educativa”

Giuseppe Zanardini, sí, el sacerdote José Zanardini, estuvo presente en el Seminario sobre Política Educativa en Paraguay, realizado recientemente en el Instituto del Banco Central del Paraguay, compartiendo con una sencillez única su vasta formación y experiencia. El evento tuvo lugar en el marco del “Proyecto de Diseño de una Estrategia de Transformación Educativa 2030” financiado por el Fondo para la Excelencia de la Educación y la Investigación.

Entrevista: María Liz Palacios

¿Qué lleva a un ingeniero químico y civil a abrazar la filosofía y la antropología social?

Ríe… Realmente yo vivía en ese boom de la postguerra en Europa, en el boom de la reconstrucción, donde la ciencia, la tecnología y la economía tenían que resolver todos los problemas, entonces confié mucho en la ciencia, mi profesor de tesis fue nada menos que el Premio Nobel de Química, entonces con esa ilusión hay soberbia, que la ciencia puede llegar a resolver todos los problemas, en parte es cierto por otra parte me di cuenta que no es así.  

Después del entusiasmo de la reconstrucción comenzaban los síntomas humanos, la falta de atención a la persona, a los problemas de los obreros, en aquel tiempo el ingeniero dentro de la empresa, dentro de la fábrica, era el jefe que dominaba todo un movimiento social, entonces eso me empujó a ver de otra manera la sociedad, yo había crecido con una visión estratificada de la sociedad, entonces comencé a ver a la clase humilde, eso fue lo que me empujó, en base a la revolución cultural de 1968, que empezó en Paris y se extendió también a mi universidad (Universidad de Milán) donde estaba terminando mi doctorado, a releer toda mi postura, de ahí pasé a la filosofía, a la antropología y a la teología también e incursioné en otras áreas, que no era solo un saber por saber sino que es la realidad humana.

¿Cómo le marcó la formación salesiana?

La formación salesiana me marca en el sentido de que el proyecto de Don Bosco era favorecer la clase de los niños que estaban abandonados y pobres y, ante la cualificación profesional, mediante una profesión, entonces yo con mi capacitación de tipo técnico industrial entré en esa onda de poder recuperar a los jóvenes a través de la formación profesional y mi primera actividad aquí en Paraguay fue con los jóvenes obreros de la escuela profesional del Salesianito, donde fui docente de materias técnicas.

¿Cómo fue a las aldeas indígenas?

Siempre con el mismo espíritu de pasar de un grupo a otro, los más desprotegidos, como eran los pueblos Indígenas, entonces un poco la curiosidad y por otra parte el deseo de dejarme cuestionar por ellos porque intuía que eran pueblos ricos en humanidad y en espiritualidad y viviendo allá me confirmé eso y me alimenté de ellos.

¿Qué es lo que más valora de esa experiencia?

Valoro la esencialidad, en el sentido de que aprendí que se puede vivir en una casa que es de tres metros por un metro, que tiene el piso de tierra, que no tiene revoque, que está hecha de palo, que no tiene baño, que las víboras entran y salen, que no tenía baño, fuera del monte, que no tenía agua corriente sino el río para bañarme, para lavar y para beber, que tenía el fuego en lugar de la calefacción y que no había aire acondicionado ni ventilador porque no había electricidad, que el ser humano puede vivir también feliz en esas condiciones.

Usted se dedicó a la organización de movimientos indígenas…

Los indígenas son marginados, eran y son marginados, entonces lo que podía yo aportar era ponerme al lado de ellos para que recuperen la confianza en sí mismos, en sus líderes, en su capacidad política de poder hacerse presentes en la sociedad contemporánea, esa fue mi pretensión.

¿Cuál fue su influencia para que ellos avancen en eso?

Viviendo ahí, ganando confianza, empezando a formar los primeros maestros en la escuelita del Chaco, son líderes, nosotros le decimos maestros, que hablaban y formaban a sus chicos, empezando a entender nuestra sociedad, como ellos pueden organizarse, entonces se fue creando poco a poco, primero los maestros formadores de sus niños y a la vez maestros de sus comunidades, que serían los lideres, que son los que conducen las comunidades y hacen de puente con la sociedad, con las instituciones, ya sea Ministerio de Educación, Ministerio de Salud y otras, para que ellos pudieran relacionarse con ellos, esa capacitación esa fuerza política, para que comiencen a ser sujetos y no solo objetos pasivos de la caridad, de la beneficencia o del paternalismo.

¿Cuál es la diferencia fundamental entre la educación indígena y la educación escolar indígena?

La educación indígena es una educación tradicional fundamental que la comunidad transmite a sus chicos, cómo vivir, cómo relacionarse con el ambiente, cómo interpretar el mundo, cómo interpretar la vida, el nacimiento, la muerte, el amor, todas las experiencias. Y la educación escolar es tener aquellos conocimientos que les permiten sentirse parte de un mundo más amplio que va más allá de sus fronteras que es la sociedad nacional, entonces es tener aquellos conocimientos que les permitan ser ciudadanos como los demás, los conocimientos que la ciencia la técnica y la tecnología ponen a disposición de todos.

Con relación al estudio sobre la Educación Indígena en Paraguay, ¿usted lo inició?

Sí, comenzamos a hacer las primeras actividades de tipo intercultural, ya en la década del ochenta, a formar las primeras escuelitas en lenguas indígenas, con los ayoreos, la idea de dar importancia a la mitología, cómo los mitos son fundamentales para la cultura, cómo los mitos encierran grandes enseñanzas que han sostenido por milenios a todos estos pueblos. Entonces todo ese proceso se ha transmutado después a los niños recuperando la memoria de los ancianos, ese fue un punto importante, de los chamanes, de los ancianos y ancianas, le llevábamos a la escuelita, bajo el árbol pero a eso le llamábamos escuela, donde los ancianos transmitían a los chicos, y les llevábamos al monte, lo que se llamaba la visita al monte, en la que los niños aprendían de sus padres y abuelos cuál era la planta que servía para el dolor de cabeza, la otra que contiene la sal, la otra que es venenosa, ese aprendizaje que los niños estaban y están todavía perdiendo, todo el proceso qué hay que hacer, el reencuentro con su mundo.

¿Se puede transirormar la educación indígena?

Yo creo que para ellos ya está en acto eso porque ya hay un Plan Nacional de Educación Indígena que ya está con ese espíritu que vino de la Ley No. 3231 (de Educación Escolar Indígena), que se está aplicando y ya tiene reglamento y de hecho en la Dirección General de Educación Escolar Indígena se está caminando, no es un camino fácil pero ya está encaminado hacia la transformación educativa. Lo que no ha sucedido en las escuelas no indígenas ya ha sucedido en estos años en las escuelas indígenas, han sido pioneras porque ahí ya se está creando su propio currículum, los educadores y toda la comunidad, no son solo los maestros, hay una participación de los maestros, los líderes, los abuelos, ya hay yo diría entre comillas una escuela transformada, han caminado antes que nosotros antes que las otras escuelas.