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“HABLEMOS DE EDUCACIÓN”

“Ningún sistema educativo va más allá de la capacidad que tienen los docentes”

Estas fueron las expresiones de Federico Malpica Basurto, director de innovación del Instituto Escalae, quien visitó nuestro país en el marco de los Encuentros “Hablemos de Educación”, cuya organización estuvo a cargo del Ministerio de Educación y Ciencias, con el apoyo de la Unión Europea. El especialista mexicano manifestó que es necesaria una cultura de la profesión docente que esté a la altura de la complejidad de su misión y que favorezca la transformación educativa.

Entrevista: María Liz Palacios

¿Cómo ve la educación en Paraguay, qué impresión tiene?

Por un lado veo que comparte varias de las problemáticas que existen en los países de Latinoamérica, veo claramente que hay similitudes con los países en los que he podido apoyar como es el caso de México, Perú, Colombia, Argentina, por tanto algunas de las soluciones podrían tener cabida aquí también, y, básicamente, es por un lado, desarrollar profesionalmente a los docentes. Profesionalizar la práctica educativa es muy importante para poder transformar la educación.

 

Es una prioridad la profesionalización docente…

Ningún sistema educativo va más allá de la capacidad que tienen los docentes para  desarrollar su práctica en el aula, creo que es totalmente prioritario. Creo que incluso más que cuestiones accesorias como equipamiento, software o tecnología. Si no somos capaces de dotar a los docentes de unas mochilas en las que tengan una serie de herramientas que puedan utilizar con pericia dentro del aula, por más tecnología que les pongamos al final no sabrán utilizarla. Y no tanto en la disciplina que enseñan sino en cómo la enseñan. Porque en la disciplina que enseñan es verdad que también puede haber carencias. En los talleres de este Encuentro me decían que hay docentes que son incapaces de enseñar matemáticas o lenguas porque no saben.

 

Sin embargo, en este sentido existen yatecnologías que lo hacen mejor que el docente, porque se adaptan a cada alumno, porque utilizan inteligencia artificial de tal manera que ya son capaces de enseñar mejor la parte más instructiva de la disciplina, los conceptos, la parte procedimental de matemáticas, lenguas, ciencias, por tanto, si dotamos de tecnología al docente, éste podrá hacer bien su trabajo. El problema es que sea capaz de gobernar la clase, de conectar con los alumnos, que sea capaz de motivarlos, estimarlos y de hacer que trabajen entre ellos, de gestionar los tiempos, los espacios, el clima en el aula, una muy buena evaluación para saber cómo van avanzando, creo que esos son los aspectos más importantes.

Usted decía que la profesión docente debe estar a la altura…

Creo que tenemos que generar una cultura profesional que esté a la altura de la profesión que tenemos, que es altamente compleja. Si el docente se considera a sí mismo como un profesional de segunda, o que esto de enseñar no es una profesión, sino un simple oficio y lo considera una cosa fácil: el que sabe ya sabe enseñar, esta cultura va en contra de la transformación y de la innovación educativa. Necesitamos que el docente sea considerado un profesional de primera y que esté muy bien reconocido por ello. Y por tanto, que él se vea a sí mismo no solo como un aplicador de recetas que le vienen desde el Ministerio sino como un profesional que también es capaz de crear sus propias estrategias, de dialogar sobre ellas, de revisarlas y mejorarlas con otros colegas, un profesional capaz de presentar sus prácticas a otros, de colaborar, de mejorar continuamente, de fundamentar su práctica, de explicar por qué hace lo que hace en el aula, porque si no es capaz de explicarlo tampoco es capaz de modificarlo, solo aplica lo que le van diciendo. Necesitamos generar esta cultura profesional poco a poco.

¿Cómo ve la evaluación docente en ese sentido?

Si la comparamos con otras profesiones, a un profesional lo que vale la pena es evaluarlo para saber qué ayuda le damos para que sea mejor profesional, no tiene caso evaluar a un médico para ponerle una nota o decirle que está suspendido y está fuera del sistema. La evaluación profesional es una evaluación formativa también, es una evaluación que ayude a dar ideas para mejorar la profesión. En cambio la evaluación que se ha hecho en varios países es una evaluación sancionadora, de ponerle notas, de pasar lista, y si no estás en la lista estás fuera. También entiendo que tiene que haber unos mínimos pero la que realmente ayudará a mejorar la profesión no es esta. La evaluación que verdaderamente va a ayudar a la profesión es una evaluación que le dé ideas al propio docente  y también a las autoridades de cómo ayudarles a ser mejores profesionales, una evaluación más formativa.

¿Cómo debe ser la formación inicial de docentes? Usted ve que tengan vocación?

Hay muchas personas que tienen vocación docente, es más, hay muchas personas que estudian otras profesiones y luego terminan enseñando en la universidad, porque tienen vocación, no por lo que les pagan dando clases. Muchos de ellos pudieron haber sido buenos maestros pero se decidieron a estudiar otra profesión porque no veían futuro en la docencia. Y al final por vocación acaban dando clases. Entonces, la clave es cómo hacemos para que esas personas al momento de elegir una profesión, decidan la profesión docente, antes que otra.

¿Cuáles serían los incentivos?

Claro, ¿cómo hacemos esto? Entiendo que es difícil. Finlandia lo tiene más o menos fácil, porque la profesión la tienen muy bien considerada, es un honor ser docente en Finlandia y como es un honor muchos alumnos de bachillerato, de pregrado, se presentan. Además como tienen muy pocas plazas, de cuatro mil o cinco mil solicitudes, cada universidad acepta unos 120. Entonces al final se quedan con lo mejor de lo mejor.

Me decía un director de una facultad de educación de una universidad de Finlandia: tampoco tiene mucho secreto lo nuestro, nos quedamos con los mejores estudiantes que ya de por sí son buenos y ademásestán hipermotivados porque han sido seleccionados de un montón de candidatos.Entonces ya tenemos una materia prima buenísima para trabajar, por tanto terminan siendo muy buenos docentes.

¿Cómo hacemos eso en América Latina?

Aquí está el tema, aquí donde el reconocimiento social es muy bajo, donde ven esto como una profesión de segunda, donde además está mal remunerado, no tiene perspectivas de futuro, la carera docente es muy plana, al final también hacemos trampa porque al que le queremos reconocer la carrera docente lo que hacemos es sacarlo del aula, o sea darle una dirección. Eso es una trampa, porque eso es como que en un hospital, a los mejores cirujanos los hiciéramos directores de hospital. Perderíamoslos mejores cirujanos y no necesariamente ganaríamos buenos directores de hospital porque son profesiones diferentes.

Acá  hacemos esto muy seguido, en lugar de reconocerle al docente que es un buen docente y que siga dando clases y pagarle mejor por las clases que da, lo que hacemos es darle un cargo directivo para poder pagarle mejor y entonces nos quedamos sin los mejores docentes.

Entonces, aquí hay dos partes, tenemos que mejorar la perspectiva de la carrera docente en el país, y esto tiene que mejorar porque de otra manera es muy poco atractiva. Y a los mejores docentes hay que dejarlos en las aulas y poderles reconocer y remunerar por su desempeño, no por los títulos que tienen, no por la cantidad de horas que han dado, no por la experiencia. No es lo mismo un docente con diez años de experiencia que un docente con un año de experiencia repetido diez veces, y al final acabas pagándole más porque es el que más lleva pero no necesariamente porque sea buen docente.

Por otro lado, en el ingreso a la carrera, el problema de Latinoamérica es que al final seleccionamos a los docentes cuando ya terminaron la carrera; creo que esto es un error, tenemos que seleccionar a los docentes cuando ingresan a la carrera, que es lo que hacen en Finlandia. Aquí es donde está la criba fuerte, porque si ya los formaste, si ya estudiaron para ser docentes, ahora qué haces con ellos si al final no son buenos docentes. Entonces toda esta selección hay que hacerla fuerte al inicio, para eso hay que mejorar la fase de selección de los candidatos que quieran ser docentes, que no solo tiene que ver solamente con sus conocimientos o con que hayan sido buenos estudiantes, sino que con qué tantas habilidades comunicativas tienen innatas, que tanta empatía demuestran y la vocación de servicioque puedan evidenciar; creo que son las tres cosas más importantes, más que las calificaciones que hayan obtenido. Estas habilidades clave hay que medirlas, si no las tienen, esto va a ser muy difícil de que las formemos, si no las tienen ya no pueden ser docentes. Si alguien no es empático, servicial y buen comunicador, no puede ser docente. Ahora, para tener candidatos para poder hacer eso, ¿quién se va a presentar, si está mal pagado y encima es tan difícil entrar?

La experiencia de República Dominicana

Bueno aquí hay una solución que puede ser interesante plantear. Estuvimos apoyando al gobierno de República Dominicana y me explicaron que cuando a un candidato a ser docente le dejan ingresar a la carrera comienza a estudiar para ser docente, lo que hay que hacen es darle un beca de estudio, básciamente le pagan un sueldo por estudiar. Si comenzáramos a pagarle a nuestros futuros docentes, no cuando acaban la carrera sino cuando empiezan a estudiar, mediante una beca, sería un honor pues sería de las únicas carreras del país que te pagan por estudiar, y además, ya eres considerado parte del magisterio del país.

El problema de estudiar magisterio en Latinoamérica es que son carreras muy teóricas, de teorías que nadie aplica y que los alumnos nunca ven concretadas en prácticas, entonces llegan a las escuelas y lo único que han visto son las clases que le han dado docentes, que básicamente son clases magistrales.

La idea es darle la vuelta, y como ya se les considera docentes y se les está pagando un sueldo, por tanto, se les podría enviar a las escuelas de caldiad a que pudieran ver como se hacen allí las cosas, que practiquen desde el inicio, que ayuden, que sean asistentes de otros docentes en las escuelas durante un tiempo y, otro tiempo, en el instituto donde estudian la carrera, pueden ir y venir pero de alguna manera ya están en la profesión.

Eso necesitaría de un nuevo modelo…

Un diseño de la carrera docente más profesionalizadora, menos teórica. Y la teoría docente sí que se necesita pero tiene que haber un equilibrio entre teoría y práctica y tiene que ser un ir y venir, tienen que ir a ver la práctica y regresar, intentar fundamentarla desde la teoría, luego regresar, así durante cuatro, cinco, seis años. En Finlandia nadie puede dar clases si no tiene un master, o sea que en Finlandia más o menos son cinco o seis años de carrera

¿Y el nivel de salarios?

El nivel de salarios, para sorpresa de la mayoría, es que no es tan alto, es un salario medio. En función de su desempeño también pueden ir aumentando su remuneración. Entre más puedan evidenciar que enseñan de una manera adecuada en función del perfil de egreso que pretendemos desarrollar en el país, podrían recibir una remuneración mayor.

¿Cómo se aplica eso en un contexto altamente politizado, como es en toda Latinoamérica?

Ese es el problema, la política afecta la educación, tendríamos que hacer algo para que la educación no esté en manos de políticos, o de los partidos políticos, porque el problema que tienen es que utilizan la educación como bandera para generar votos, entonces cada quien vende su programa de gobierno donde dicen que la educación será de una manera y el problema de eso es que la educación necesita tiempo para consolidarlos cambios y si no generamos ese tiempo, nunca vemos resultados. Y entonces como cada gobierno que entra trae su programa de la parte educativa, vamos cambiando, cambiando y cambiando y nunca alcanzamos a ver los resultados.

Los gobiernos de los países donde realmente se han visto resultados, ha sido porque han podido mantener el mismo sistema con la misma idea durante al menos veinte años y esto en nuestros países de Latinoamérica, excepto en países como Chile, no se hadado.

¿Cómo se evitarían las discontinuidades?

Lo que recomendaría para Paraguay es que se pusiera en marcha un Instituto de Planificación Educativa que fuera un organismo autónomo pero con fondos del gobierno; en este organismo tendría  que haber personas de muy alta estima y de alta calidad, tanto humana como profesional, pero que fueran ciudadanos con un reconocido prestigio.

Para hacer esto, un Instituto de Planificación Educativa sentaría las bases de lo que sería la educación de este país en los próximos veinte años, por tanto, este organismo será el que decidirá el rumbo educativo, no el gobierno de turno. Lo que haría el gobierno de turno sería el plan estratégico y  el presupuesto asignado para cumplir con esa planificación que desarrolló este instituto.

Los gobiernos no deberían utilizar el presupuesto de educación para construir escuelas, eso no es educación, esto le toca a otro ministerio, el presupuesto de educación tiene que gastarse en educación, no en hacer paredes ni baños, de esto que se encargue otro. Tendríamos que separar y todo lo que sea el mantenimiento de las escuelas, de tal manera que el presupuesto de educación sea para los sueldos de los docentes, eso sí, y luego para todas las metodologías, innovaciones, programas y materiales que sirvan para educación y todo lo que es infraestructura, a otro ministerio.

El almuerzo escolar está comprobado científicamente que sí forma parte de la educación, porque primero, hay que aprender a comer, por tanto el almuerzo escolar es una actividad formativa pero además el que está bien alimentado aprende mejor, por tanto cuidar la alimentación de los niños es educación y también todos los materiales para su educación lo tiene que poner el Estado. En Finlandia, tienen pagada la educación pública, significa que tienen pagada la educación, el maestro, el material didáctico y la comida diaria, todo lo reciben en la escuela.  Si como sociedad nos interesa trabajar eso, la parte del comedor es muy importante.

¿Y el presupuesto educativo como parte del PIB?

La educación es un bien público y digamos que es un bien estratégico, así como el petróleo o la electricidad. Sin educación el país está frito, podemos tener muchos recursos naturales pero esto poco a poco se irá acabando o no nos llegará, en una sociedad del conocimiento y de la información es lo que va a sacar adelante al país. Como bien estratégico hay que dedicar recursos a este bien.

Entonces tenemos que movernos en porcentajes que ya están más o menos determinados pero tampoco hay que atarlo tanto. México es uno de los países que tiene más presupuesto en función a su PIB y no tiene mejores resultados. No hay ningún estudio que haya demostrado que a mayor dinero mejor educación. Porque no depende tanto de cuánto dinero se tiene sino de cómo se invierte. El Banco Mundial ha invertido en ayudar a los países de Latinoamérica a mejorar su educación en los últimos treinta años, y más o menos estamos igual que hace tres décadas, tampoco es que hayamos mejorado y se han gastado millones y millones.

El reto es revisar muy bien cómo se gasta ese dinero y también que comencemos a separar, una cosa es obras públicas y otra cosa es educación.

Por ejemplo, los gobiernos se gastan un montón de dinero en lo que llaman formación docente en servicio y es totalmente ineficiente, los docentes siguen enseñando como toda la vida y no cambian sus prácticas. Ya vemos que los cursos de formación docente no funcionan y seguimos gastando dinero en ello. Los docentes están tan acostumbrados que preguntan: qué cursos vamos a hacer este año, pero de qué sirve que hagan cursos si siguen enseñando como siempre, no han cambiado su práctica. Considero que debemos volver a pensar la formación docente de abajo hacia arriba, donde los docentes y directores puedan participar en el diagnóstico, diseño e implementación de su propia formación, de tal manera que principios como el de la reflexión sobre la práctica, el aprendizaje colaborativo y la investigación-acción, se utilicen para generar cambio en la profesión docente y en los resultados de aprendizaje de nuestros estudiantes.